Pensamos que vemos con los ojos, pero en realidad vemos con el cerebro. Nuestros ojos mandan información al cerebro y este se encarga de procesarla hasta que nuestra consciencia lo interpreta como que estamos viendo una cosa.

Si nos ponemos unas gafas de color amarillo o rosa como Bono (U2) el mundo inicialmente cambia de color, pero en poco tiempo somos capaces de “volver” a verlo como antes.  Los que llevais gafas sabeis que si el cristal está sucio os molesta un poco al principio, pero en poco rato dejamos de verlo.

Nuestro cerebro se encarga de rellenar los huecos y acaba la imagen como nuestra experiencia nos enseña. El ejemplo clásico es el del dibujo del punto y la cruz y el punto ciego.

bsani.gif

Si miras la cruz con tu ojo izquierdo y mueves la cabeza hacia delante o detras, llegará un momento en que el punto desaparece.

Eso se debe a que hay un punto en la retina que es el punto ciego en que no hay ningun fotoreceptor. Sin embargo ese agujero no lo vemos nunca. Nuestro cerebro rellena el agujero con una imagen “inventada” para que no veamos ese agujero